Últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente, últimamente...
últimamente es mirar hacia atrás y saberme diferente.
Apenas me siento viva.
En estos días de vacaciones la melancolía me consume y se me olvidan las cosas básicas de la vida: la alegría de vivir se desvanece tras cada hora que paso inerme en esta casa de grandes ventanas. Inútil.
El hilo de la vida tiene una grieta, una grieta que soy yo.
Voy a parir un mounstro. No tiene padre ni madre; mi vientre es prestado. No supe en qué momento ni cómo lo concebí, pudo ser en una fiesta o después de clases. No sé quién vendrá por él cuando nazca, quién lo cuidará... no sé, y a veces no me importa.
La gestación no me interesa, mi vientre es prestado. El tiempo de embarazo lo desconozco. Sólo estoy segura de una cosa: últimamente lo alimento tan bien que yo me estoy quedando en los huesos. Me desvanezco por su causa.
¡Y temo! Sufro pavor en las noches, no puedo dormir porque sé que pronto puede nacer... y cuando lo haga contraeré nupcias con la locura y ésta se llevará mi libertad consigo.
Criogenízame.
Hazme inmune
a todo lo que duele,
a todo lo que estorba
y perturba,
a todo lo malo
que me acecha
esta oscura noche.
Apenas siente una mínima señal de compromiso en el aire ella activa sus alarmas y huye como lo que mejor le sale: una cobarde.
Justo cuando digo que debo ponerle frenos a mi carrera, me empeño en aprender a volar...
Pd: mi carrera no se refiere a lo que escribo, sino a mi vida personal y acontecimientos sucedidos durante mis veinte años. Es decir, a partir de abril de 2008 hasta, si Dios y mi voluntad lo permiten, abril de 2009.
Respiro aire impregnado de puntos.
Sombras iluminadas estirándose,
maximizando su espacio en la pared.
A mi izquierda, una ventana,
bañada en negro,
con salida a los ojos de la luz.
Hasta en hoteles usamos focos...
hoy me siento muy sensorial.
A medianoche nos encontramos
dos cuerpos marchitados,
cargados de cicatrices,
para jugar al amor.
No dirigimos palabras,
ni siquiera miradas.
Nuestro lenguaje sensorial
se limita al tacto y al dolor.
Juguetean los dedos
en epidermis ajena.
Se regala el cuerpo
si que haya una entrega.
Recordamos tiempos pasados,
aprendemos a calibrar.
Pasamos de nivel el juego
sin saber cómo jugar.
Y mientras todo ocurre,
una pregunta nos asalta:
¿Será posible?, ¿será verdad?
Queda la duda sin respuesta.
Al final la vida se nos va...
¡Y ninguno de los dos sabe
si fue posible, si fue verdad!
Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
El día amaneció helado. Fue una mañana, de esas de febrero, en las que bañarse temprano se convierte en un martirio tremendo. Como costumbre de fecha, estaba lloviendo. Bueno, no era exactamente una lluvia, sino una brisa ligera que no cesaría en todo el día.
La noche anterior había dormido demasiado; no sé porqué (por que y porqué me confunden, el resto no), pero siento que regresé dos años en mi vida con ese sueño. ¡Ah! Debo decir que en realidad no soñé nada, gracias a Dios, porque si soñara más seguido ya estaría loca de tantos rostros con ojos celestes y miradas intimidantes. No sólo sueño ojos, a veces voy al infierno y al cielo...
Como decía, amaneció lloviendo. La resaca del exceso de sueño me hizo despertar aún sonámbula y tardar unos minutos para regresar a mi cuerpo, abandonado en la cama.
Tenía el non-firme propósito de ir a laboratorio de mi madre, a ayudarle; sin embargo, en la mesa de noche estaba la computadora y una tarea inconclusa: la plantilla del blog.
Supuse que me tomaría poco tiempo escoger una decente, pero fue un error; yo soy muy indecisa. Luego de horas y horas eligiendo, dieron las 13 horas. Escogí una plantilla, a falta de una con menú flotante, no estático, a como creía que era.
Luego de seleccionar la plantilla vino otro problema: yo quería secciones. Después de batallas y batallas, arreglos aquí, descomposturas allá, terminé conformándome con la plantilla actual,con su menú estático y sus links a mis etiquetas.
Al tiempo que hacía todo esto, contaba mi terrible historia de plantillas en twitter, recibí ayuda y algo de asesoría. Gracias a Fitoria la barra de búsqueda sirve.
En twitter me pidieron un poema para pared... pero eso es algo que queda pendiente hasta que esté convencida de hacerlo. :)
I
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!
---
El poema completo puede leerse aquí.
Lo que recuerdo vagamente que leía.
Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.
Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.
En el aire polovoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.
¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!
---
Poesía que solía leer en mi niñez, la antología poética de Antonio Machado.
Ser como el río que fluye
Silencioso dentro de la noche.
No temer las tinieblas de la noche.
Si hay estrellas en el cielo, reflejarlas.
Y si los cielos se cubren de nubes,
Como el río, las nubes son agua,
Reflejarlas también sin amargura
En las profundidades tranquilas.
---
Bueno, aprovecho este apartado para hacer una pregunta:
He leído en todo internet que esto sólo es un fragmento de un poema de Manoel Bandeira, entonces, ¿podría alguien mostrarme el poema completo o confirmar que es todo el poema?
Agradezco infinitamente al lector que logre darme una respuesta satisfactoria :)
¡Saludos chicos!
Hermann Hesse - Siddharta.
eternizarme en mis aguas.
Tener miles de ojos,
que mi piel recorra la tierra.
Quisiera ver al cielo,
a la punta de los árboles.
Todo cuanto me rodea,
yo quisiera reflejarlo.
Ser como un río, tan bello,
es mi profundo deseo.
Ser madera, árbol,
animal, rostro,
nube, luz...
Ser conjunto,
unidad.
Ser esencia,
inefable.
Tener en mi voz
el canto de los pájaros,
el bramido de los toros,
el ladrar de los canes,
el sonido de lo humano...
Tener la voz de voces,
y la mía,
mezclada en ellas.
Quisiera ser como un río,
y ser presente,
pasado y futuro.
Quiero ser como un río,
para ahogar al tiempo.
(Experimento: El siguiente escrito no tiene ediciones porque la idea es plasmar lo que se me ocurre en este momento en que estoy escribiendo).
I
En mis manos tengo una llave poderosa.
Abre muchas puertas, pero cierra oportunidades.
Enaltece y destruye a la vez.
Yo tengo una llave que no puedo controlar.
II
Casi llega la hora cero
a inundar los oídos con repiques de reloj.
Creo que la soledad y la oscuridad nacieron juntas,
minimizan el tiempo cuando las disfrutas.
III
Y en esta hora pasada,
que la noche se empeña en enterrar,
en ésta, me hunde el pánico,
en un sueño del que no puedo escapar.
IV
Cuando la sombra de unos dedos,
ágiles y de joven teclear, se posan
sobre una pared llena de engaños,
se escriben palabras para olvidar.
V
Despalabrémonos, amigo.
Quitemos el velo que cubre los cuerpos
y dejemos caer al suelo
nuestras máscaras cansadas.
Despalabrémonos, hermano.
Dejemos de lanzar al aire
alevosías y odios;
recordémonos como niños.
Despalabrémonos, hombre,
y leamos nuestros cuerpos.
El inicio, la palabra formadora,
y el fin de todo lo que nos conforma.
¡Despalabrémonos!
que el tiempo corre
y no hace estación...
mas el tiempo, que no existe
no hace al instante eterno
¡Despalabrémonos antes que nos borren!
