A medianoche nos encontramos
dos cuerpos marchitados,
cargados de cicatrices,
para jugar al amor.
No dirigimos palabras,
ni siquiera miradas.
Nuestro lenguaje sensorial
se limita al tacto y al dolor.
Juguetean los dedos
en epidermis ajena.
Se regala el cuerpo
si que haya una entrega.
Recordamos tiempos pasados,
aprendemos a calibrar.
Pasamos de nivel el juego
sin saber cómo jugar.
Y mientras todo ocurre,
una pregunta nos asalta:
¿Será posible?, ¿será verdad?
Queda la duda sin respuesta.
Al final la vida se nos va...
¡Y ninguno de los dos sabe
si fue posible, si fue verdad!

3 huellas:
Me gusta mucho :-)
Gracias Fito!
:)
este me dejo impresinado
el nivel que tenes para
escribir es bueno saludos
gemita
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