(Experimento: El siguiente escrito no tiene ediciones porque la idea es plasmar lo que se me ocurre en este momento en que estoy escribiendo).
I
En mis manos tengo una llave poderosa.
Abre muchas puertas, pero cierra oportunidades.
Enaltece y destruye a la vez.
Yo tengo una llave que no puedo controlar.
II
Casi llega la hora cero
a inundar los oídos con repiques de reloj.
Creo que la soledad y la oscuridad nacieron juntas,
minimizan el tiempo cuando las disfrutas.
III
Y en esta hora pasada,
que la noche se empeña en enterrar,
en ésta, me hunde el pánico,
en un sueño del que no puedo escapar.
IV
Cuando la sombra de unos dedos,
ágiles y de joven teclear, se posan
sobre una pared llena de engaños,
se escriben palabras para olvidar.
V
Despalabrémonos, amigo.
Quitemos el velo que cubre los cuerpos
y dejemos caer al suelo
nuestras máscaras cansadas.
Despalabrémonos, hermano.
Dejemos de lanzar al aire
alevosías y odios;
recordémonos como niños.
Despalabrémonos, hombre,
y leamos nuestros cuerpos.
El inicio, la palabra formadora,
y el fin de todo lo que nos conforma.
¡Despalabrémonos!
que el tiempo corre
y no hace estación...
mas el tiempo, que no existe
no hace al instante eterno
¡Despalabrémonos antes que nos borren!

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