Vocación de sirena

Era una niña pequeña, no sabía lo que quería y menos como conseguirlo. A sus veinticinco años eso era más que reprochable.

Gissell se había paseado por varios centros de estudio sin definir nada: un día estudiaba ingeniería; otro, psicología; otro, mercadeo y otro, literatura. Todo se le daba bien pero nada la satisfacía. Hacía lo que le decían que era bueno, lo que valía la pena. Sin duda ella aún no tenía ideas de qué soñar. Tenía que ganar dinero pero nada de lo que hacía le gustaba, excepto escribir.

Aún así, no tenía dedicación ni apego a nada ni nadie. No se sentía bien con la mochila de fracasos que llevaba a espaldas. Una y otra vez tomaba clases y cursos para sentirse útil, para mejorar esto y aquello. En todo era buena, sólo que nada era de su interés. “El dinero no crece en árboles”, le decían.

Ella sabía todo esto, pero no podía dejar sus costumbres atrás: su mente voluptuosa dedicada sólo a complacer caprichos temporales, su desdén por la vida y las personas, hasta su falta de amor propio estaba pasándole la cuenta.

Por eso no le costó idear el plan, no era un problema conseguir la medicación para dormir. La gente a su lado no podría adivinar. Tampoco se asombrarían al conocer la noticia de la chica que, antes de caer en sopor obligatorio, se tiraría al fondo del mar.

¡Uy! ¡Qué abandono!

Creo que en algún momento tenía que pasar por acá escribiendo de nuevo, aunque fuera una entradita tonta por ahí sólo para hacer notar que aún existo. Sip, aún existo, vivita y coleando.

Han pasado muchas cosas desde la última (y penúltima) entrada que me han dejado sin tiempo, o sin ganas de escribir acá. Hagamos recuento:

  1. Cometí un pecado digno del castigo que recibí: actualicé la versión de wordpress sin respaldar. -.- A este pequeño detalle se debe que el blog haya pasado varios meses sin contenido alguno, ni tema, ni entradas anteriores ni nada. Tuve que hacer varios intentos y pedir ayuda varias veces a mi entonces novio para solucionarlo. Al final pude solucionar el problema y bueno, por algo está en línea de nuevo, no?
  2. Dejé mi trabajo para dedicarme por completo a terminar mi carrera. Ya llevaba un año y resto procrastinando el trabajo de titulación y era necesario salir de eso. Total que tuve que tomar decisiones complicadas para lograr ese objetivo (Sí, me tuve que mover de nuevo a mi ciudad y eso me costó mucho, especialmente por mi Fitoria).
  3. Me casé en Junio, y Julio también. El 3 de Junio fue la ceremonia civil: sudor, corre corre y alegría por eso. Nos tocó organizar y ejecutar la boda sólo a nosotros dos y al final terminamos muy cansados por todo lo que nos tocó hacer ese día. Luego, tocó regresar a Managua sin un trabajo definitivo ni nada. El horror, pues.
  4. Mis intenciones de buscar trabajo de nuevo o retomar negociaciones se vio bruscamente detenido por una oferta de trabajo a fitoria, de la cual él cuenta en su blog.
  5. Junio y Julio fueron los meses más horribles para mí, porque tenía encima la presión de la boda esclesiástica, las cuestiones del viaje y una linda depresión por pasar todo el día metida en casa y por llevar 2 meses sin trabajar en nada. El horror, otra vez.
  6. Al final de Julio nos casamos por la iglesia, ya en una ceremonia más elaborada y todo lo que conlleva (mucha más gente, el horror de nuevo).
  7. Y por fin, el 3 de Agosto, hicimos el cambio de domicilio temporal. Nos mudamos a Santiago de Chile por las cuestiones de trabajo que les había contado en el punto 4. Ya llevamos un tiempo acá y yo sigo esperando mi título para poder trabajar. Meses de horror, en conclusión.

Bueno, eso es lo más resumido que pude hacer para justificar mi ausencia en mi propio blog. :( Talvez esta entrada carezca de interés para las cuatro personas que me leen pero creí necesario contar esto, quizá así pueda retomar mi actividad acá e incluso me anime a postear un pseudopoema que me salió hace poco en Valpo.

Por lo pronto, sigo aquí. ;)

 

Ventana

(Trasladando cachivaches viejos de cuando estaba caído el blog)

Tu ventana esta noche bañada de cielo es el universo que tengo de frente. El único hilo de luz que te baña la piel azulada y desnuda, te desdibuja y disemina eufórico, surgiendo entre latidos y espasmos para caer rendido ante la suave brisa que se cuela, allá en tu ventana.

Más allá de tu ventana las cosas pierden nombre, las noches tienen nuevamente ese color a melancolía y ausencia, también tienen color a vos. La luna decide caminar entera, reflejo de haces lanzados sin terminar de llegar. Al fondo de la cama, de tu brazo rodeada, te contemplo dormido y sonriente te lloro.

Te encierro en mi carne, me estiro y te visto con mi piel, te escondo en mi interior. Respirás de mí, bebés de mí, comés de mí. Te engullo, viajas en mis entrañas y te obligo a morderme y abrirme desde dentro. Te obligo a destrozarme mientras te digiero. Silencio, llega imprevisto y se queda.

La mirada fija en la ventana, tus ojos cerrados y tu cuerpo junto al mío, tu mano en mi pecho guardando tesoros. Yo sólo veo tu ventana y te vivo otra vez.

 

Confianza

¿Qué es la confianza? Eso me pregunto hoy. Me siento traicionada cuando no confían en mi, cuando me ocultan cosas dizque ”por mi bien”, cuando no piensan que entre cielo y tierra no hay nada oculto y que tarde o temprano me daré cuenta de las cosas que no me quieren decir.

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